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lunes, 30 de abril de 2012

Resumen del BAFICI 2012- Parte 1

CINE RABIOSO: “Alps” de Yorgos Lanthimos y “Sister” de Ursula Meier.
Por Maia Debowicz.
Existen muchos tipos de cine, hay directores amables con el espectador, que se comportan gentiles, generosos con la psiquis humana y hay otros en cambio que buscan la relación opuesta. A este cine yo lo llamo “cine rabioso”, no es para todos, no es para verlo un domingo ni tampoco para involucrarse en un momento angustiante. Confieso que me he ganado varios insultos por recomendar algunas películas del asì bautizado “cine rabioso”, luego entendí que lo mejor era mandar  un mensaje de advertencia que explicaba que en caso de trastornos post- película no me hacìa cargo de abonar las sesiones de la terapia.
El director màs rabioso de este texto es Yorgos Lanthimos, uno de los cineastas griegos màs importantes de los últimos años que trajo un aire innovador y fresco (también bastante podrido) acompañado por otros del mismo país como Athina Rachel Tsangari con su película “Attenberg”(2010) . El primer contacto que tuve con Lanthimos fue con su polémica película “Dogtooth”, màs conocida como “Canino” del año 2009 que narra la historia de una tres jóvenes hermanos (dos mujeres y un hombre) que viven encerrados en una casa bajo un mundo ficticio y artificial que le ha inventado su siniestro padre.

“Canino” es un combo completo, tiene incesto, violencia, patetismo, sexo y muerte, todo contenido en los planos generales màs bellos y elegantes que pocas veces he contemplado y eso es lo màs valioso de Yorgos Lanyhimos, puede representar el escenario màs cruel de una forma extremadamente estètica. Su cine es enfermo porque expone la oscuridad màs inmensa del ser humano que hacen de esta especie una raza totalmente limitada, invadida de patologías que lo hacen sufrir, padecer y lastimar al prójimo. Luego tuve el sàdico placer de ver “Alps”, su última película estrenada en este último Bafici, con sus huellas digitales palpables en la imagen, Yorgos Lanthimos vuelve a exhibir un relato indigerible, àspero en un envase brilloso y atractivo a los ojos.


Un grupo de personas se ocupa de reemplazar a seres humanos que han fallecido a cambio de dinero, usan su misma ropa, su nombre y todo lo que sea necesario para que la ficción parezca realidad. La incomodidad que se sentía en la sala era contagiosa, pero al  mismo tiempo uno es poseìdo por una intensa adicciòn a esos planos tan perfectos, a esas actuaciones tan enrarecidas, mezcla de robóticas y automáticas, capaces de expresar y transmitir lo que ninguno de esos métodos teatrales ridículos y forzados jamàs lograrán.
El otro director que tiene rabia es mujer, es francesa y se llama Ursula Meier. Su cine es muy distinto al crudo cine griego pero al igual que Lanthimos sus películas hacen foco en lo màs primitivo del hombre, eso que los acerca màs al mundo animal que al humano. Su primer largometraje fuè  “Home”, película de 2008 que tiene como protagonistas a Isabelle Hupert y Antoine Jaccoud  interpretando a un matrimonio con tres hijos que viven en una casa pegada a una autopista que dejó de funcionar.
La historia comienza cuando esa autopista retoma su función y poco a poco esta familia comienza a enloquecer con el ensordecedor ruido de los autos conduciendo a toda velocidad. A partir de allì se desata una desesperada búsqueda por encontrar el silencio, sin importar los costos ni las consecuencias, ellos intentaràn aislarse de la música de los motores.
El cine de Ursula Meier es asfixiante y a pesar que “Sister” este casi toda filmada en paisajes abiertos, llenos de nieve iluminados por un vibrante sol, disfraza con bellos atuendos una historia angustiante que deja agotado al espectador de tanto profundo sufrimiento. Otra vez el retrato de la familia, dañiña, peligrosa, que desborda de pasiones encontradas bordeando todo el tiempo la violencia de la locura.


Hay un importante cambio entre esta nueva película y “Home”, Ursula Meier se ha puesto màs pesimista quitándonos cualquier posible ilusión de esperanza y esa es la razón por la hay ninguna sensación de alivio ni posibilidad de escape.

Yorgos Lanthimos y Ursula Meier son directores comprometidos en construir un cine perturbador que incomode al espectador hasta hacerlo reaccionar, recordándole que lo màs temible que existe en el mundo es la rabia contagiosa que se encuentra dentro de la mente del ser humano.



"Alps" :Calificaciones Trauma Cinéfilo:

MAIA DEBOWICZ:


"Sister" :Calificaciones Trauma Cinéfilo:

MAIA DEBOWICZ:

jueves, 5 de abril de 2012

BAFICI 2012: Recomendaciones para ver y advertencias para no coleccionar más Traumas Cinéfilos.






Comienza la cuenta regresiva para el inicio de la nueva edición del festival de cine independiente de Buenos Aires, sólo faltan 6 días, 144 horas, 8640 minutos. El aire se siente distinto, la ciudad se vuelve extranjera y uno de repente comienza a sentirse turista de su propia ciudad natal. Pero lamentablemente no todo es felicidad ya que un cine histórico sede del BAFICI ya no se encuentra con vida, el Atlas Santa Fe inaugurado en el año 1986 dejó de respirar el 25 de Mayo de 2011 y hasta el momento sigue cerrado con los mismos posters de las películas de su última función y las mismas publicidades de películas que ya no pudo estrenar.
El Atlas Santa Fe no era un cine más, era un espacio para gente que realmente le gustaba el cine, era un espacio para gente que solamente quería ir al cine, sin ver negocios, sin comprar nada, sin comer pochoclo. El cine como arte y el cine como espacio físico no van separados, por lo contrario van de la mano y no es lo mismo ver una película en una sala de un Shopping Center que en una romántica sala de barrio.
Después de este momento de lamento justificado, comienzo con lo más importante: evitarle a la comunidad cinéfila más cantidad de traumas.
Hay una tendencia recurrente que consiste en programar en los festivales independientes de cine películas asquerosas, perversas y exageradamente violentas. Nuestra obligación es advertirles sobre este mal, despertarlos de la ingenuidad e intentar salvarlos de exponerse a estos directores tan crueles y despiadados.
La primer película que hay que evitar es “L´apollonide- Souvenirs de la maison close”  de Bertrans Bonillo, película que proyectaron en el Festival de Cine Mar del Plata. Esta película francesa de mujeres voluptuosas desnudas teniendo sexo en un burdel del 1900 invadió varias de mis escalofriantes pesadillas soñadas en la feliz. Solamente dos escenas logran que la película sea intolerable e insoportable.
La segunda película a escapar es “Hors Satan”  de Bruno Dumont. Sólo acercarse a ella en caso que sean masoquistas y les guste aburrirse con el exorcismo de una figura religiosa.



Estas dos películas mencionadas compitieron en el Festival de Cannes 2011, al igual que “The tree of life” y que “Melancolía”. Las pruebas indican claramente que el 90% de las películas enfermizas y cancheras provienen de la falta de criterio de ese festival, arribando luego a Buenos Aires con la peligrosa legitimación de haber transitado por Cannes, vendiéndonos carne podrida por sushi. Desenmascaremos a estas películas de festivales importantes, es ahora o nunca.
Las recomendaciones para ver son varias pero hay una película en particular que no pueden perderse de verla. Si se quieren un poquito deben sacar la entrada ahora mismo para “This is not a film” de Jafar Panahi y Mojtaba Mirtahmasb. Todo lo que relaten sobre esta obra no es suficiente para abordarla, no hay descripciones ni piropos existentes para reflejar lo que genera esta película iraní.



Un director de cine preso en su casa, castigado con la orden de no volver a filmar, logra construir una película apasionante desde las infinitas limitaciones. Las llamadas diarias con su abogada, la espera de su sentencia, el relato de la película que no pudo ser (pero es) y una iguana muy verde que posa con talento para la cámara. Jafar Panahi continúa preso en su propio hogar, así que minimamente vayan a ver su gran obra gozando de su plena libertad.
La segunda recomendación es la nueva película de Ursula Meier “L´enfant D´en haut”.




Personalmente espero desde el 2008 su nuevo largometraje ya que su última película “Home” me deslumbró, su cine es fuera de lo común. Además de su nueva película que se encuentra en competencia internacional, esta la opción de ver en la sección ACID un telefilm de 2002 llamado “Des épaules solides”
La tercera recomendación es el nuevo largometraje de Yorgos Lanthimos, director griego que dirigió en 2009 una inmensa película llamada “Dogtooth”. 



El cine griego contemporáneo es soberbio en el mejor sentido de la palabra, no se parece a nada, tiene una identidad imposible de imitar. Yorgos Lanthimos al igual que tienen la capacidad de  narrar las realidades mas crudas y violentas con una inteligencia muy precisa, pueden representar el dolor más asfixiante en una imagen poética hipnotizante.
La cuarta y última recomendación de este texto es para una película argentina llamada “La araña vampiro”. Su director, Gabriel Medina, no es cualquier cineasta. Gabriel Medina es el creador de la película “Los paranoicos”, opera prima de 2008 que sorprendió positivamente a la crítica y al público creando una ola de esperanza casi religiosa sobre el futuro cinematográfico de este joven director.
Después de ver seis veces “Los paranoicos” y descubrirla cada día más perfecta que el día anterior, recomiendo decir presente en su nueva película.
Durante el BAFICI iremos escribiendo las críticas de las películas que vamos viendo, día a día subiremos puntajes y reseñas a nuestra página para los fieles seguidores de Trauma Cinéfilo.
Ya faltan menos horas, vayan a sacar sus entradas que ya comienza el festival del cinéfilo.
Nos vemos en el cine,
Maia Debowicz – Trauma Cinéfilo.




martes, 3 de abril de 2012

BAFICI 2011: Un mundo misterioso, de Rodrigo Moreno.





Películas sin brújula
Por Maia Debowicz

Son muchas las veces que voy al cine a ver una película con muchas (quizás demasiadas) expectativas, dispuesta a entregarme y a creerme el universo creado por el director. Pero solo algunas pocas me sucede que al salir de ese mundo cinematográfico y conectarme con la realidad, no puedo decidir si la película me gusto o no, no es suficientemente buena para recomendarla ni suficientemente mala para destruirla. Esta misma indecisión me sucedió al ver Un mundo misterioso de Rodrigo Moreno, quizás por ser una película despareja, heterogénea y con ausencia de decisiones.
El segundo largometraje de Moreno sufre lo mismo que padece su protagonista Boris, no sabe para donde ir, que camino tomar, quedando perdido en un tiempo detenido que parece no avanzar. Boris no es un héroe pero tampoco es un antihéroe . ¿Quién es Boris?. ¿Qué hace?. ¿De que trabaja?.¿Cuáles son sus sueños fracasados?.Nadie lo sabe. Solo sabemos que tiene una novia que le pide un tiempo, un tiempo en el que Boris se sentirá inquieto, desconcertado, un tiempo sin tiempo. Pero en ese período Boris vive en un hotel dos estrellas, comiendo pan lactal con Ketchup y mayonesa, toma colectivos al azar para perseguir chicas, tiene dos viajes negativos y compra un auto muy extraño. Y yo me vuelvo a preguntar:  ¿De qué trabaja Boris?. ¿Con que dinero paga su hotel, su auto, el pasaje de uno de sus viajes?. Son detalles que cuestionan la credibilidad y el sentido de la historia. Bueno, pero la película se llama Un mundo misterioso, se llama así porque justamente, es misterioso. Pero si se toma ese criterio, esa decisión (bastante riesgosa) tiene que ser totalmente enigmático ese mundo y no sólo algunos aspectos de la vida del protagonista. No hay clima de misterio, no hay tensión, solo hay aburrimiento que generan un poco de irritación en varios espectadores que a mitad de la película se levantan deseosos de llegar a la puerta de salida del cine. Un hombre le pidió insistentemente  disculpas a su novia por haberla expuesto a una película interminable (palabras textuales del señor de la butaca de atrás mío).  
La película tiene una colección de fallas, varias de ellas muy concretas, problemas de sonido que generan que muchos diálogos no se entiendan, algunas actuaciones muy forzadas arruinando una escena que podría ser muy emotiva y los caprichosos tiempos muertos (ya experimentados en su largometraje anterior El custodio) sin justificación hacen que la película se desvanezca como la vida de Boris.
Equilibrando las críticas negativas, quiero rescatar unos pocos momentos que me resultaron muy placenteros y que se nota que Moreno los busco y los eligió con convicción. Uno de ellos es cuando Boris se encuentra en una librería con un viejo compañero de la primaria, esos encuentros que si no sucederían nuestra vida continuaría igual, pero en ese momento soñamos que esa casualidad o causalidad va a cambiar nuestra monótona rutina . Boris va a una fiesta invitado por este amigo y entre algunos tragos  se divierte con un juego de palabras , se lava los dientes con un cepillo ajeno, fuma un porro y se come de bajón una empanada de humita. Esta circunstancia que vivió Boris hizo que valga la pena conocerlo, espiar su vida por 107 minutos, no solamente por lo cómica que es la escena sino porque es el único momento en el que podemos conocer a Boris internamente, interactuando con un grupo, en una mini-sociedad, podemos observar como se comporta con otros, cómo le pesa la soledad y la incertidumbre. Otro gran momento es cuando aparece en la pantalla Rosario Bléfari encarnando a una chica de provincia que Boris conoce en un colectivo y que compartirá una noche de compañía, jugando al casino y durmiendo abrazados en una cama de una plaza del hotel “Arramitre”. La cámara ama a Rosario y el clima del film cambia radicalmente en la secuencia donde ella es participe, la forma en que se mueve, su dicción, su manera de mirar conmueve mucho más que cuando la novia de Boris, Ana, lo deja al inicio de la película.
Me hubiera gustado disfrutar más momentos de Un mundo misterioso, pero prefiero pensar en esos minutos que me sentí dentro de la fiesta con Boris que con las escenas aburridas sin sentido que hicieron que el adjetivo de la película sea INTERMINABLE.
El mundo de Rodrigo Moreno no es para nada misterioso, por lo contrario es totalmente caprichoso. Algunos de esos caprichos son inteligentes hallazgos, otros son simplemente berrinches imposibles de justificar.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Caso 1: The future, de Miranda July, por Maia Debowicz

AMOR LÍQUIDO
Enamorarse, desenamorarse y volverse a desenamorar…


La primera vez que ví The future fué en el festival de Mar del plata de 2011. Miranda July y su segundo largometraje fueron mi excusa para dedicar una semana completa de mi vida al séptimo arte. Eran las 17.30hs cuando en la sala apagaron las luces para dar comienzo a la película. Esos 91 minutos fueron los 5460 segundos más aterradores y desolados de mi cabeza, de mi corazón y de todo órgano que componga mi cuerpo. Me sentía en una complaciente pesadilla, soñando sola en la inmensa sala, atrapada en una historia que sabía no iba a poder escapar fácilmente. Cuando finalizó la función y prendieron violentamente las luces exageradamente blancas me sentía muy enfadada y confundida. Salí desorientada a la calle y entre medio de una sorpresiva lluvia me perdí ya que era la primera vez que visitaba la feliz. De repente me sentía Sophie sin saber para dónde caminar, cómo llegar al hotel y preguntándome sin obtener si me había gustado la película o no. Al otro día amanecí luego de una angustiante noche, convencida de la respuesta a mi interrogante, The future  no me gustó. Me encantó, pero se había introducido tanto en mis entrañas que no podía verla, no podía distinguirla de mi angustia.  Sólo Miranda July puede crear una película punzante, amenazante, cruel y totalmente bella. Miranda July ante todo es una artista que siempre se caracterizó por poseer una sensibilidad extrema, casi peligrosa, preocupada por la imposibilidad de conocer la felicidad, sufriendo por sentirse tan diferente a los demás, siendo un ser incomprendido que padece la soledad como una grave enfermedad que le aqueja. Así se muestra en sus cortometrajes y largometrajes presentándonos un espejo que sangra de dolor ajeno y propio. Su ópera prima Tu, yo y todos los demás retrataba a varios personajes que compartían las mismas limitaciones que los llevaba al mismo sentimiento: la soledad. Su personaje Christine Jesperson era una artista que creaba encerrada entre cuatro paredes y no se animaba a enfrentar a una galerista de arte para presentarle sus trabajos. Ella se escondía en su imaginación jugando con su inteligencia y su corazón, pero su soledad no era distinta a la de la galerista de arte y ese padecimiento era el que las unía, era una excusa mucho más importante que el arte. Su creatividad lograba convertirla de perdedora en heroína, triunfando tanto en el amor como en el ámbito profesional, la batalla contra la soledad estaba ganada. Pasaron seis años y llegó The future, una película de tan sólo dos personajes principales que por momentos parecen ser uno solo. Sophie (Miranda July) y Jason (Hamish Linklater) son una pareja con sus propios códigos que habitan un universo propio. Viven juntos, comparten la rutina, sus sueños abandonados y se consuelan con las travesías de su imaginación. Pero algo, mejor dicho, alguien va a cambiar su presente y su futuro, una gatita bastante fea y maltratda llamada “Paw Paw” esta por llegar a sus vidas rompiendo con la armonía del 1+1=1.  En treinta días el felino será un inquilino más dentro de su hogar y antes la fobia de sentirse demasiado comprometidos con alguien deciden abandonar sus trabajos, sus aburridas obligaciones para ocuparse de concretar sus sueños postergados. A pesar que son dueños del tiempo, no logran ser dueños de su vida y el tiempo comienza a derretirse, como su inmenso y aparente fuerte amor. Jason decide por casualidad vender árboles a $10 de puerta en puerta y Sophie intenta cada día  crear un baile y registrarlo para subirlo a Youtube . Sus vidas no sólo que no se vuelven más felices, sino que comienzan a apagarse triunfando por sobre todo, la individualidad. Comienzan a tomar decisiones sin sentido, sin razón, sólo por aburrimiento o quizás curiosidad, invitando a la inestabilidad a apropiarse de sus vidas. Mientras Paw Paw cuenta los días para que sus nuevos dueños vengan a buscarla, Sophie abandona el hogar que compartía con Jason para irse a vivir caprichosamente a la casa de un casi desconocido. De ahí en más la película es una bruma impredecible que llena de incertidumbre y claustofobia al espectador. Sophie nunca logrará crear su baile, Jason no venderá ni un solo árbol a otra persona que no sea Sophie y Paw Paw…jamás será adoptada y mimada como lo soñó entre rejas. Cómo en su ópera prima pero con muchísima más crueldad y precisión lo que unirá a estos 3 personajes es de nuevo, la soledad, como una epidemia que se contagia a distancia de ser humano  a ser humano por desear demasiado amor, o sencillamente, por desear demasiado.


Mi escena favorita: Jason le pregunta a Sophie si de verás quiere que detenga el tiempo y cuando ella afirma que si, él logra detenerlo con su imaginación y la complicidad del amor de Sophie. Es un instante mágico que trasciende la pantalla con sencillez y originalidad.